- Un nuevo estudio examina cómo la memoria y el ejercicio están conectados.
- Los científicos estudiaron el cerebro humano y descubrieron cuánto podría ayudar el ejercicio a prevenir la pérdida de memoria con el tiempo.
- Los expertos comparten sus opiniones sobre los hallazgos.
<p data-journey-content="true" data-node-id="0" class="css-1ood0zq emevuu60>Existe una evidencia cada vez mayor de que el ejercicio mejora la salud del cerebro. Un nuevo estudio se suma a estos hallazgos y los analiza con mayor detalle. Específicamente, los científicos hallaron que el ejercicio podría ayudar a prevenir la pérdida de memoria con el paso del tiempo.
Los investigadores estudiaron a pacientes con epilepsia refractaria a fármacos que se sometían a un monitoreo invasivo para un procedimiento, lo que les permitió rastrear de forma íntima y precisa la actividad cerebral en tiempo real mediante un electroencefalograma intracraneal (EEG) que registraba la actividad mediante electrodos implantados quirúrgicamente o pequeños discos metálicos conductores.
Conozca a los Expertos: Dinesh Sivakolundu, M.D., Ph.D., neurólogo del Centro de Excelencia en Neuro-Músculo; y Kamal Wagle, M.D., médico de medicina geriátrica en Hackensack Meridian Health.
Para el estudio, publicado en Brain Communications, los participantes realizaron primero 20 minutos de reposo, luego 20 minutos de ciclismo de intensidad moderada, lo que les permitió permanecer sentados de forma segura. Cada sesión terminó con otros 20 minutos de reposo. Antes y después del movimiento, se registró la actividad cerebral del hipocampo (el centro de almacenamiento de la memoria del cerebro) y del neocórtex (responsable de la percepción sensorial, del lenguaje, de la conciencia espacial y de otras funciones superiores evolucionadas).
Después del ejercicio, los investigadores notaron un aumento en la cantidad de pulsos de onda aguda hipocampales, que son “breves oscilaciones de alta frecuencia que ocurren en el hipocampo, especialmente durante el descanso o el sueño, y que son críticas para la consolidación de la memoria,” explica Dinesh Sivakolundu, M.D., Ph.D., neurólogo del Centro de Excelencia en Neuro-Músculo.
Se podría pensar en los pulsos de onda aguda como el botón de “guardar” de las memorias del cerebro, dice Kamal Wagle, M.D., médico de medicina geriátrica en Hackensack Meridian Health. Los investigadores también hallaron una correlación positiva entre una frecuencia cardíaca acelerada y una tasa de pulsos, lo que podría, en última instancia, conducir a una formación y recuperación de la memoria más eficientes, concluye el Dr. Wagle.
¿Cómo se conectan el ejercicio y la prevención de la pérdida de memoria?
Siempre hay más por aprender sobre la conexión, pero el Dr. Wagle sugiere que, en el núcleo de la función, el ejercicio aumenta el flujo sanguíneo al cerebro, lo que lleva más oxígeno y nutrientes vitales. El movimiento también estimula la liberación del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), añade, una proteína que apoya la supervivencia de las neuronas existentes—células importantes que envían mensajes por todo el cerebro—y fomenta el crecimiento de neuronas nuevas.
Cómo todo esto se relaciona con los pulsos de onda aguda hipocampales, que son la estrella de este estudio, por así decirlo, los científicos aún están aprendiendo. Sin embargo, los estudios en animales han mostrado que el envejecimiento se asocia con una reducción de la tasa de pulsos durante el sueño y el reposo consciente, lo que puede, con el tiempo, contribuir a la pérdida de memoria. Por lo tanto, en teoría, basándose en los hallazgos de este estudio, el ejercicio podría estimular los pulsos y compensar los que se han perdido, potencialmente contrarrestando las deterioraciones de la memoria relacionadas con la edad, pero se necesita más investigación para confirmarlo.
La conclusión
El ejercicio no solo es beneficioso a nivel conductual; impacta directamente en las señales neuronales fundamentales que sostienen la memoria, dice el Dr. Sivakolundu.
Es importante señalar que este estudio solo examinó cambios a corto plazo en una población específica de personas, por lo que aún necesitamos entender cómo se traducen los hallazgos a largo plazo y en una escala más general.
Aun así, refuerzan un pilar básico de la salud cerebral. “Lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro”, dice el Dr. Wagle. “La actividad física regular es una piedra angular de un estilo de vida saludable para el cerebro, junto con una dieta nutritiva, manejo del estrés y sueño de calidad.”
Concluye: “Incorporar caminatas cortas y rápidas, u otras formas de ejercicio adecuadas a tus habilidades, en tu rutina diaria puede marcar una diferencia significativa en tu bienestar cognitivo a largo plazo. Se trata de hacer una inversión consciente en tu yo futuro, asegurando una vida que no solo sea larga, sino también vibrante y llena de recuerdos preciados.”