¿Qué haces cuando solo necesitas soltar un pedo? Después de leer esto, tu respuesta será “¡Hago el estiramiento del pedo!” Eso podría sonar a un chiste tonto de papá, pero no estamos bromeando.
Los estiramientos específicos pueden ayudar a aliviar los gases o la hinchazón, dos cosas que pueden hacerte sentir incómodo de forma molesta y obstinada.
El estiramiento aumenta la circulación, lo que permite que llegue más oxígeno a todo el cuerpo, incluidos los órganos digestivos. Esto da como resultado una digestión más eficiente y menos probabilidades de experimentar problemas gastrointestinales (como la necesidad de expulsar gases). Manipular el cuerpo para encajar en las posturas de estiramiento también juega un papel en hacerte sentir mejor.
“Se ha demostrado que la actividad física suave ayuda a la motilidad intestinal (de ahí que caminar contribuya a la digestión). Y con el estiramiento, las posturas específicas también ayudan: giros suaves, abrir las caderas y pliegues crean un movimiento sutil a través del abdomen y del suelo pélvico, lo que puede facilitar que pase el gas atrapado”, explica Lindsey Benoit O’Connell, C.S.C.S., fundadora de The LAB Wellness y profesora certificada de meditación y facilitadora de respiración.
El estrés también puede desencadenar problemas gastrointestinales, y una sesión de estiramiento relajante es una excelente manera de reducirlo, añade.
Todos necesitamos soltar un pedo a veces, así que le pedimos a O’Connell que diseñara una rutina de estiramientos que te ayude precisamente a eso. La próxima vez que necesites soltar uno, prueba estos estiramientos para una mejor digestión.
Conoce a la experta: Lindsey Benoit O’Connell, C.S.C.S., fundadora de The LAB Wellness y profesora certificada de meditación y facilitadora de respiración.
Estiramientos para una mejor digestión
Prueba todos los estiramientos para ver cuáles te ayudan a liberar gases en el momento, y luego intenta hacer la rutina completa al menos una vez a la semana para apoyar de forma regular una buena digestión. Realiza cada estiramiento durante 30 segundos a un minuto (o más si se siente realmente bien).
1. Rodillas al pecho
- Acuéstate boca arriba y abraza suavemente ambas rodillas hacia el pecho.
- Mantén la posición y concéntrate en la respiración. Mantente inmóvil o balancea suavemente de un lado a otro si te resulta cómodo para la espalda baja.
2. Giro supino
- Acuéstate boca arriba y abraza las rodillas contra el pecho.
- Desliza lentamente las rodillas hacia un lado manteniendo los hombros relajados en el suelo. Extiende los brazos en posición de T. Mantén. Piensa en ello como una suave torsión del torso, no como un giro agresivo.
- Luego cambia de lado.
3. Gato-Vaca
- Comienza a cuatro patas, hombros sobre las muñecas y rodillas bajo las caderas, espalda plana.
- Inhala y arquea suavemente la espalda, eleva el pecho y el cóccix hacia el techo para la vaca.
- Ahora exhala, redondea la columna y lleva la barbilla al pecho y el cóccix hacia el piso.
- Alterna entre las dos posturas.
4. Postura del niño
- Empieza en cuatro patas, hombros sobre las muñecas y rodillas bajo las caderas.
- Siéntate con las caderas hacia los talones, estira los brazos hacia delante (si es más cómodo descansar los brazos a los costados, hazlo así). Mantén. Intenta elevar las caderas un poco para favorecer que pase el gas.
5. Niño feliz
- Acuéstate boca arriba y dobla las rodillas hacia las axilas.
- Agarra los exteriores de los pies o de las espinillas, según te resulte más cómodo.
- Deja que las rodillas se abran ampliamente y, si te resulta bien, balancea suavemente de un lado a otro.
6. Postura de la guirnalda
- Párate con los pies a la anchura de los hombros. Junta las palmas en el centro del pecho.
- Cúbrete en una sentadilla, bajando lo profundo que puedas de forma cómoda, con el objetivo de que los codos alcancen el interior de los muslos. Mantén el peso en los talones y el pecho hacia arriba. Mantén.
7. Ángulo reclinado con las plantas juntas
- Acuéstate boca arriba. Junta las plantas de los pies y deja que las rodillas se abran hacia los lados.
- Coloca almohadas o mantas dobladas debajo de las rodillas si se siente mejor, y coloca los brazos a los costados.
- Mantén la posición.
8. Flexión hacia adelante sentada
- Siéntate con las piernas extendidas rectas frente a ti.
- Gira suavemente desde las caderas hacia adelante, extendiendo los brazos, dejándolos descansar donde te resulte cómodo. Relaja los hombros y deja que la cabeza penda pesadamente.
- Mantén.