Para muchas personas, el primer gesto de la mañana es calentar el agua y preparar el mate antes de comer. Esa costumbre no daña automáticamente el estómago, pero tampoco se siente igual en todos. La cafeína, la temperatura del agua, la cantidad consumida y la presencia de reflujo o gastritis pueden cambiar por completo la experiencia.
Qué puede sentirse al tomar mate con el estómago vacío
La yerba mate contiene cafeína y otros compuestos estimulantes. En una persona sensible, comenzar el día con varias cebadas puede provocar ardor, náuseas, temblores, palpitaciones o una sensación de “vacío” más intensa. No significa necesariamente que exista una lesión gástrica: puede ser una respuesta individual a la bebida o a la dosis de cafeína.
El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos incluye al café y a otras fuentes de cafeína entre los desencadenantes habituales de síntomas de reflujo. Aclara, sin embargo, que no todas las personas reaccionan a los mismos alimentos o bebidas.
¿El mate causa gastritis?
Decir que el mate “produce gastritis” en cualquier persona es una simplificación. La gastritis puede relacionarse con causas muy distintas, como una infección por Helicobacter pylori, el uso de determinados antiinflamatorios o el consumo de alcohol. Una infusión que provoca ardor no permite diagnosticarla.
Una investigación difundida por el Instituto Nacional de la Yerba Mate, realizada en la Universidad Nacional de Rosario, no encontró lesiones compatibles con gastritis en ratas sanas que recibieron infusiones de yerba mate. Es un dato interesante, aunque no demuestra qué ocurre en todos los seres humanos ni evalúa específicamente el hábito diario en ayunas.
La conclusión médica prudente es distinguir causa de síntoma: el mate no necesariamente genera la enfermedad, pero puede disparar molestias en alguien que ya tiene sensibilidad digestiva, reflujo o una gastritis diagnosticada.
La temperatura también importa
A veces el problema no es solo la yerba, sino el agua excesivamente caliente. Beber una infusión que quema puede irritar la boca y el esófago. Además, el consumo habitual de bebidas muy calientes se estudia como un factor de riesgo para el esófago, por lo que conviene evitar temperaturas que obliguen a esperar, soplar o soportar ardor.
El mate debería poder tomarse sin dolor. Dejar bajar un poco la temperatura no arruina la ronda y puede volverla mucho más tolerable. Tampoco hace falta cebar de manera continua durante horas para obtener el efecto estimulante.
Qué hacer si el mate en ayunas cae mal
- Comer algo antes: una tostada integral, una fruta, yogur o un desayuno habitual puede reducir la sensación de vacío.
- Tomar menos cantidad: es preferible observar la tolerancia con una ronda corta que insistir pese al ardor.
- Bajar la temperatura: el agua no debería quemar la boca ni generar dolor al tragar.
- Evitar sumar otros desencadenantes: mucho azúcar, una comida muy grasa o acostarse enseguida pueden empeorar las molestias en algunas personas.
- Llevar un registro: anotar cuándo aparece el síntoma ayuda a diferenciar el efecto del mate del de otros alimentos o hábitos.
Quienes tienen reflujo, gastritis, úlcera, ansiedad, palpitaciones o una indicación médica de limitar la cafeína deberían consultar cuánto y cuándo les conviene tomar. Durante el embarazo también es importante considerar la cafeína total del día, no solo la que proviene del café.
Cuándo conviene consultar
Un episodio aislado de acidez suele poder observarse, pero el dolor persistente merece evaluación. Hay que buscar atención médica ante vómitos repetidos, sangre en el vómito, materia fecal negra, dificultad para tragar, pérdida de peso sin explicación, anemia o dolor intenso. Esas señales no deberían atribuirse simplemente al mate.
En síntesis, tomar mate en ayunas todos los días puede ser bien tolerado por algunas personas y molesto para otras. Los médicos no lo consideran una causa universal de gastritis. La mejor guía es la respuesta del propio cuerpo: si aparece ardor o náusea, conviene ajustar cantidad, temperatura y horario en lugar de normalizar el malestar.